Durante este viaje recorreremos distintas zonas del norte y centro de Vietnam, combinando ciudades intensas, naturaleza salvaje y lugares donde el ritmo cambia por completo.
Cada parada tiene su propio carácter y aporta algo distinto al conjunto.
Haz clic en el nombre de cada lugar para descubrir qué viviremos en cada punto de la ruta.
La puerta de entrada a Vietnam.
Una ciudad caótica, ruidosa y llena de vida donde todo ocurre a la vez: motos, mercados, comida en la calle y un ritmo que al principio descoloca… y luego engancha.
Aquí empezamos a entender el país.
Recorremos sus calles con guía local, nos metemos en su gastronomía desde el primer día y empezamos a adaptarnos a una forma de vivir completamente distinta a la nuestra.
También será el punto al que volvemos al final del viaje.
Y te prometo que verás la ciudad de una forma totalmente diferente.
Ciudad Patrimonio de la UNESCO y uno de los lugares más fotogénicos del país.
Calles llenas de farolillos, casas bajas, mercados y una mezcla constante de viajeros y vida local.
Es la parte más turística del viaje, pero también una de las que más se disfruta por cómo la vivimos.
Nos quedamos varios días, participamos en actividades como el taller de farolillos y coincidimos con el Festival de la Luna Llena, cuando la ciudad cambia por completo.
Además, muy cerca tenemos la playa, lo que permite combinar planes más activos con momentos de descanso.
Una ciudad con mucha presencia histórica.
Recorremos la Ciudad Imperial, una enorme fortaleza rodeada de murallas, puertas monumentales y patios que se van sucediendo a medida que avanzamos, mostrando cómo vivían y gobernaban las dinastías vietnamitas.
Navegamos por el río Perfume y visitamos templos repartidos por la zona.
También es donde entramos en contacto con la artesanía local y vemos cómo se trabajan distintos materiales y técnicas tradicionales.
El corazón del viaje.
Durante dos días nos adentramos en la jungla, caminando entre vegetación densa, cruzando ríos y explorando cuevas gigantes en una de las regiones más salvajes del país.
Lo hacemos acompañados por guías locales y porteadores que conocen perfectamente el terreno y nos ayudan a movernos por la selva con seguridad y fluidez, además de encargarse de toda la logística durante esos días.
Son dos días de desconexión total, donde todo gira en torno a avanzar, explorar y compartir lo que va pasando.
Uno de los paisajes más increíbles del norte de Vietnam.
Montañas de roca cubiertas de vegetación que se elevan entre arrozales y ríos que atraviesan todo el entorno.
Aquí combinamos varios planes: recorridos en barca pasando por cuevas, subidas a miradores imposibles y la visita al complejo budista más grande del sudeste asiático.




































